martes, 13 de marzo de 2012

Ellos fundaron la Academia del lenguaje,

tienen todos los derechos.

Entonces si la historia es de dominio.

Qué estoy escribiendo acá con el poco tiempo

que dejaron libre?

si se trata de morir o matar

Morir

Matar

lo hago un poco día a día

y siempre muero más que mato

parece más que muero que mato

y vengo a morir acá.

viernes, 9 de marzo de 2012

Yo era todo amor

Todo

Todo era el amor

que exudaba mi piel

vibrante en frecuencia ideal

Irreal

porque nada de nada

había más que ése amor

Ni en los rincones

de los rincones

ni en los amantes de mi pasado

ni en los futuros imaginados

había otra cosa

más que ése amor

que un día estalló

en flecos de carnes

Ése amor con yagas

gime ahora su presente

Ése amor

por la decadencia de mi bar favorito

Va.

jueves, 8 de marzo de 2012

Querida flor cómo persistes

en tu incansable lucha por conquistar la tierra

Erguida siempre

perfecta

como si no doliera



Perdona el horror a tu alrededor.

Quiero dormir por cansancio de animal sobreviviente

pero en la oscuridad de los párpados

las palabras me acechan con susurro diabólico.

¡Silencio, malditas cubetas insignificantes!

Mañana debo trabajar

Poesía, la más rebelde

de todas las formas literarias

¿quieres inventar

un nuevo lenguaje

con los mismos signos

mezclados a tu antojo?

quieres otros espacios

otros ritmos

quieres TU tiempo

suspendido

para elevarnos

para pensarnos

para cortarnos la respiración

porque te atreves a lo inpronunciable

a la oscuridad más profunda

a lo que sólo se siente

pero está más presente

que todo lo nombrable

lo tangible

Por las noches suele

merodear lo inasible

puede presentarse también en viajes

de tarde con ventanas al oeste.

En este pozo que es mi existencia infinita

la voz se diluye en vano esfuerzo por asir

No queda más que el hambre de Ser

Te pintaré de azul, casa,
serás cielo así
y ya no estaremos solas.

viernes, 25 de marzo de 2011

Un fino hilo de baba

(con sangre)

me une al suelo

¡Estoy muriendo por amor!


jueves, 24 de marzo de 2011

Pic - Nic


Finalmente la nube era pasajera, pero lo suficientemente larga como para arruinarlo todo.

miércoles, 23 de marzo de 2011

martes, 22 de marzo de 2011

Naturaleza Sabia

Nos guarecimos del frío incipiente
bajo las hojas crujientes del otoño.
Temblaban tus labios y el corazón.
Íbamos a besarnos pero un pájaro herido y desorientado
desparramó sus vísceras sobre nuestro nido de amor.
-¡Es un presagio!- pensé.
Y desapareciste entre el verdor de la hiedra
y la oscuridad del dolor.

Ruidos

El ventilador hace yingui yingui yingui...
el reloj, tic tac - tic tac - tic tac...
la canilla del baño hace pling pling pling...
la ventanita de la cocina, iii-i iii-i...
la televisión ya hace ffffjjjshshsh...
¿Y la cama? ¿Cuándo hará ñiqui ñiqui ñiqui?

lunes, 21 de marzo de 2011

Una mujer engañada

Vuelvo a casa antes de lo previsto y encuentro a mi marido en la cama con otra mujer. Quedo perpleja mirándolos, ellos estúpidamente tratan de ocultarse entre las sábanas y digo:
—No sé cómo reaccionar—. Me quedo observándolos con la yema de dos dedos rozando mis labios, me inquieta que ninguno de los dos responda.
—Díganme qué quieren que haga, ¿quieren que grite? Porque si quieren me pongo a gritar—. Entonces comienzo a aullar las barbaridades más espantosas que jamás haya dicho.
—No te pongas así—dice mi marido.
—No me digas lo que tengo que hacer porque todavía no reaccioné—Golpeo la cómoda con el puño—¡Dije que quiero que me digan cómo tengo que reaccionar, mierda! Voy a entrar de nuevo.
Cierro la puerta, respiro hondo y vuelvo a entrar.
— ¡Oh, Ricardo!, ¿qué significa todo esto?
Ricardo me mira, no sabe si estoy jugando o si hablo en serio.
—Vos esperabas que reaccionara así, ¿no? Seguramente me ibas a decir que todo tenía una explicación, te ibas a enrollar en la sábana, ibas a acercarte para contenerme y yo te iba a pedir que no me tocaras después de haber estado con esa…
—¿Cómo te llamás, querida?
—Marta.
—¿Marta?—Miro a Ricardo fijamente a los ojos— ¿Marta?—. La miro a Marta y a mi marido, a Marta y a mi marido— ¿M-a-r-t-a?—. Un violento ataque de risa se apodera de mí, es incontenible, no puedo parar. Entonces entre carcajadas le digo a mi marido que es obvio que esa reacción no sirve y le propongo otra. Cierro la puerta y un segundo después la vuelvo a abrir.
— ¡Oh!, disculpen—. Cierro la puerta y desde afuera grito:
—Ricardo, escuchame, me parece que nos tenemos que separar.
Mi marido me dice que sí, que la separación es inminente, que hace mucho que la relación no funciona, que lamenta no sé qué cosa y que él no hubiera deseado que todo acabara así, pero que a veces…
—Escuchame, querido, ¿vos te pensás que soy tarada, que te iba a resultar tan fácil? ¿Qué hacen vestidos ahora?, ¡sáquense la ropa porque todavía no reaccioné, mierda! Ahora voy a llamar por teléfono y voy a avisar que estoy a cinco cuadras de casa y vos Marta te escondés en el placard.
Cierro la puerta, tomo el celular y llamo a mi propia casa pero me da ocupado. Entonces enfurecida abro la puerta y lo veo a Ricardo hablando por teléfono.
—¿No ves que no estás hablando conmigo? ¿Y vos qué hacés que no estás en el placard?, ¡Marta!—. Y me vuelvo a morir de la risa y empiezo a zapatear una suerte de malambo en el umbral de mi propio cuarto y aleteo los brazos; un, dos, tres. Sí, sí, como la protagonista de una película que vi, ella zapateaba y aleteaba…Una lagrimita “pin”, dos lagrimitas “pin pin” y canto: “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. Sigo aleteando y revoleo la cabeza.
—Mirame Ricardo, soy Gloria Trevi —. Me canso un poquito, me agito, cada vez que trago saliva un cuchillo atraviesa mi garganta.
—Vení Marta, bailá conmigo—Aleteo y zapateo—Dejame que te cuente que yo tenía 20 y él 23—
Me agito, estoy cansada, muy cansada.
—Punto y coma, el que no se escondió se embroma—. Pienso en mi mamá mientras giran los retratos, las mesitas de luz, la ventana, la puerta y me golpeo la rodilla con el vértice de la cama, me duele, “pin pin”.
—Te muestro la libreta Martita—Aleteo, aleteo y zapateo.—Dame un besito, Ricardo—Hago trompita—Si ronca dalo vuelta Marta, que no hace falta planchar y lavar y prepará las milanesas para el jueves que se las come en tres bocados.
—¿Por qué se van?, no me dejen ahora, cambien las sábanas, al menos—.
Aleteo y zapateo, recuerdo una tormenta en la montaña, un trébol y mi cuerpo cubierto de miel; luna de miel.
Se van, se me escapan, los sigo, los pierdo, entonces salgo al balcón y los veo cruzar la calle y grito: “¡Viva, viva, los locos que inventaron el amor!”

domingo, 12 de diciembre de 2010

Sin título

Desde la terraza, Pedro admiró la falsa pequeñez de los automóviles y la lentitud con la que parecían desplazarse. Observó las débiles figuras de todos los árboles. Aunque lo intentó, no logró distinguir a ningún ser humano. Desde lo alto la realidad le pareció absurda, desproporcionada; divertida. Sin embargo, estaba dispuesto a arrojarse al vacío, a permitir que su cuerpo reventara contra una avenida urbana y fuera luego aplastado por un transporte público.

El viento no refrescaba su frente y el sol no calentaba su espalda. Pedro sólo pensaba en caer. Volaría con los brazos extendidos a través del viento y el vacío.

-Hombre mirando al sudeste -.

Sobre sus hombros, Pedro encontró a Lina paradita en el centro de la terraza, sostenía una palangana roja, repleta de ropa lista para tender.

El rostro de Pedro expresaba horror y Lina no comprendió si habría subido a tender su ropa o a arrojarse al vacío.

-Si quiere la ayudo- dijo Pedro.

Lina aceptó y reconoció para sí que en otro momento jamás se hubiera dejado ayudar y que probablemente Pedro tampoco le hubiera ofrecido su ayuda.

La última prenda que Pedro tendió fue una camisa blanca. Lina le indicó que para no marcarla, lo mejor era colgarla desde el extremo inferior, dejando las mangas extendidas hacia el suelo.

Cuando ya no hubo más ropa que tender, Lina no sabía si regresar o esperar a que Pedro lo hiciera. Permanecieron unos minutos en silencio, mirándose y sonriendo.

De pronto Pedro se escabulló entre la ropa, corrió y rodó entre las sábanas y los pantalones, mojándose el pelo y el pecho, hasta dar de cara contra una media. Lina rió con ganas. Pedro observó la camisa blanca; las mangas extendidas flameaban a través del viento y el vacío.

-El sol la secará rápidamente- pensó.

martes, 2 de marzo de 2010

Máxima

Enloquecer es soltar la cuerda.

miércoles, 28 de enero de 2009

El primer café

Llegamos al café, yo me senté de espaldas al espejo y vos apoyaste tu libro sobre la mesa. No te diste cuenta, pero una gota de agua mojó progresivamente las primeras páginas del libro.
Después te pedí que me leyeras una parte; la de la mujer que se sienta frente a la ventana y dice: “Háblame como la lluvia y déjame escuchar”. No te lo dije, pero me gusta cómo escribís.
-El proceso creativo es muy extraño.
-Sí que lo es.
Debo confesarte que mientras hablabas del proceso creativo te hice el amor, construimos una casa en Carapachay, fuimos al supermercado, viajamos en colectivo, me emborraché y rompí una copa, te enojaste, cociné pollo, te hablé de mi madre, me entristecí frente a una ventana, pensé en escribir un cuento, recordé dos poesías. Hasta que miraste el reloj ¡Insensato, los viernes blancos no tienen tiempo!
-Estás callada.
-Un poco, sí.
-Tengo que trabajar mañana.
-Qué lástima (ya te querés ir y todavía no te hablé de la lluvia que repica en mi techo, de las estrellas que la luna se tragó, del día que aprendí a mentir, de cuando me asustó la eternidad, de lo extraño que ha sido el amor para mí en estos últimos años. Ya te querés ir y todavía no sabés que puedo ser pluma y papel, que me torcí el tobillo al trepar un árbol, que cada día tiene su color, que voy a morir como murió mi abuela, que sigo esperando, que tu libro dice cosas que alguna vez pensé y que las agujas del tiempo me tienen acorralada).
Subí a tu auto. Mis palabras seguían presas del silencio ¿Qué esperabas que dijera?, todo se había transformado en un gran corazón palpitante que retumbaba en mis orejas hirvientes. Por suerte la voz de Barry White me rescató del mutismo sepulcral.
-Me encanta Barry White.
-Murió hace 3 años.
(tengo que hablar, hablar, hablar, hoy es viernes 23, “…I don´t want clever conversations…”, el perfume lo compré en Londres, “…I love you just the way you are…”, SUPERMERCADO: PYONGYANG)
-Pyongyang es la capital de Corea del Norte.
-No lo sabía.
(no lo sabía, sabía, sabía, bía, saber, decir, saber decir, “…You´ll always have my unspoken passion…”)
Tu beso fraternal me dolió. Luego no quedó más que la puerta de mi casa, las llaves, un cuarto giro a la izquierda, un saludo, un cuarto giro a la derecha, cinco pasos, el ascensor, el espejo, mi cara, la verdad, una pluma, un papel y esta carta.

Presente

Un hombre que había sido niño tierno pero que sería malévolo después, se sentó al costado de un camino que había sido tierra y que luego sería cal.
Tomó una flor, que había sido semilla y que se convertiría en polvo y le contó una historia del pasado que se iría a repetir una y otra vez.
La flor se torció y el hombre marchó hacia su futuro, recordando su pasado.

martes, 27 de enero de 2009

La otra cara

Aquella noche de lluvia en la que saliste raudo a comprar cigarrillos, tuve una revelación que atravesó mis pensamientos como un rayo fulminante.
Lamenté que hubieras regresado.

lunes, 26 de enero de 2009

domingo, 25 de enero de 2009

Cama adentro

Antes de que comenzara la película yo ya estaba apoltronada en el ángulo recto que forman la cama y el respaldo de la cama. En la mano derecha tenía el control remoto y en la izquierda medio kilo de helado.
Cuando la protagonista principal apareció en escena pensé:
"Esta es la típica señorona copetuda que no se resigna a perder su status socioeconómico". Y me devoré una cucharadota de helado que abracé con mis labios como si estuviera besando al amante más sensual y magnético del mundo.
Apenas entró el personaje secundario en escena pensé:
"Esta es la típica mucamita que no puede vivir sin la patrona que la maltrata; la clásica hija del rigor". Y me ahogué en un bocado de crema helada que derretí al instante con el calor y la humedad de mi boca.
Poco a poco se fueron presentando los personajes periféricos y lo hicieron como lo que eran; marginales. La hija de la señorona copetuda resultó ser una lesbiana infeliz que, incapaz de reconocer su verdad frente a su familia, decide huir al extranjero.
El novio de la mucamita, insulso pero compulsivamente infiel, era un parásito social que no lograba mantener un trabajo por más de un mes.
Así fue como pasé gran parte de la noche, regodeándome entre cucharadas de placer y miserias ajenas.
Hasta que de pronto el filo de mi cuchara fue a dar con lo áspero del telgopor. Desde el vacío blanco del pote sentí que una voz me hablaba, quise creer que era la voz de mi propia conciencia pero luego advertí que más se parecía a un susurro diabólico, a un murmullo constante que repetía:
"¿Y vos quién sos?”
Entonces alcé la vista y me vi en el espejo que está sobre la cómoda. Me encontré apoltronada, con el control remoto en la mano derecha, tenía bigotes de crema, los ojos enrojecidos y el cabello electrizado.
Era sábado a la noche y hacía un frío eterno.

40

Hoy recordé aquél beso que me dio en el umbral de la casa de mis padres. Hacía frío. Apretó fuerte mi cuerpo contra el suyo, apoyó su boca sobre mis labios y me besó largo y seco.
No me gustó mucho ese beso, esperaba uno más jugoso, con diferentes niveles de intensidad, no sé, quizás uno que no fuera tan pulcro, tan olvidable.
Pero ahora que me adentro en el recuerdo, comprendo que toda su impronta siempre fue muy aséptica; el pelo engominado, las camisas almidonadas, los zapatos brillantes, el aroma a pino silvestre penetrante, permanente.
Le faltaba humanidad, claro que sí. Le faltaba potrero y una cicatriz en la ceja, tal vez.
Pero si interrumpí aquél beso, no fue porque me desagradara. ¿Quién puede aborrecer un vaso de agua?. Si lo aparté fue porque las llaves de su auto me apretaban la pierna y se lo dije.
-No son las llaves, tontita-. Me contestó mientras sacudía mi nariz con sus dedos.
Después se perdió en un violento ataque de risa. Su boca se fue haciendo cada vez más grande y más grande y las carcajadas retumbaron en el pasillo. Hasta que mi madre apareció de la nada, en camisón, a tironearnos de los pelos y a decirnos barbaridades.
Esa fue la primera vez que lo vi humano. Estaba avergonzado, totalmente despeinado, con las mejillas rojas, la camisa fuera del pantalón y una expresión de temor en el rostro inolvidable.

sábado, 24 de enero de 2009

Primavera 0

Ahora que todo comienza a brotar y las azucenas perfuman el aire con sus pétalos de trompeta y los nardos se yerguen valientes ante la gravedad.

¡Ay, cómo se yerguen los nardos!

Ahora, sí, ahora que todo comienza a brotar y los colibríes rubí polinizan las dalias y los azahares…los azahares…-no sé bien qué sucede con ellos en primavera pero algo les pasa-.
Ahora, sí, ahora que las faldas se acortan, los escotes se profundizan y las lenguas hierven en la humedad de amores casuales. Ahora que los jazmines coronan las cabecitas de novias entuladas mientras las noches se estrellan contra botellas de champagne y las pieles huelen a frutas tropicales.
Ahora, sí, cuando todo comienza a brotar y el resplandor de esta tarde infernal me perfora la sien y la gente corre –me empuja, alienada- en su afán de perpetuar las horas de luz.
Ahora, justo ahora que el aire, más denso, agita mi sangre a borbotones y el amor ajeno me encrespa los nervios, me siento, en el único banco libre de una plaza orgiástica, a descuartizar una margarita cuyo último pétalo dice que no.

lunes, 19 de enero de 2009

jueves, 15 de enero de 2009

martes, 21 de octubre de 2008

Federico y yo

Soy hija única. Podrán creer que eso me convierte en una persona caprichosa, ególatra, solitaria, demandante, independiente, exigida. Lo único que puedo afirmar al respecto es que, de alguna manera, los hijos únicos nos vemos obligados a pasar demasiado tiempo con nuestros padres y que, al menos en mi caso, las vacaciones de verano no han sido muy divertidas.
Recuerdo unas en particular, yo tenía 15 años y otra vez mi padre había decidido alquilar la misma carpa en el mismo balneario de la misma playa en la que él solía veranear con sus hermanos y sus amigos.
Para sorpresa mía, en la carpa que se encontraba exactamente frente a la nuestra, no encontré a los Hernández, matrimonio septuagenario que me adoraba casi como a una nieta. En su lugar, en cambio, hallé a los Grunewald, otro matrimonio filicida con un solo hijo. La víctima se llamaba Federico y era dos años mayor que yo.
Mi absurda timidez no me permitió demostrar la emoción que me produjo la presencia de otro ser de mi misma naturaleza en esa playa detenida en el tiempo, por eso corrí a refugiarme en el fondo de la carpa a fingir que leía.
Sin embargo, las que no tuvieron reparo en expresar la desbordante felicidad que las invadía fueron nuestras queridas madres.
Apenas terminamos de instalarnos, mi madre y la de Federico ya estaban hablando de pantallas solares, de cremas hidratantes y de lo peor:
de él y de mí.
En sólo quince minutos Federico se enteró que me había torcido el tobillo jugando al hockey, que había reprobado física y que aún me debatía entre la actuación y el periodismo. A su vez, supe que él se había desgarrado el muslo derecho jugando al fútbol, que se había eximido en todas las materias y que en dos meses comenzaría a estudiar ingeniería industrial.
Ante semejante escenario, a Federico y a mí se nos hizo difícil mirarnos a los ojos y entablar una conversación. ¿Para qué íbamos a hablar de nuestras cosas si de eso se encargaban nuestras queridas madres?
A medida que pasaba el tiempo la presión se volvía más intolerable, tal es así que llegué a creer que toda la playa ansiaba fervorosamente presenciar el momento en el que Federico y yo nos besáramos, nos casáramos, tuviéramos hijos y pasáramos el resto de los veranos de nuestras vidas en ese mismo balneario.
Por suerte, al tercer día, Federico tomó coraje y me invitó a caminar. Anduvimos un largo rato sin pronunciar palabra alguna hasta que no pude contenerme y solté una carcajada liberadora que él no supo o no quiso comprender. Rara vez Federico hablaba de sí mismo, más bien contaba anécdotas de sus amigos y de su familia. Yo, en cambio, lo atosigaba con preguntas personales que generalmente contestaba con muecas y risas entrecortadas.
Fue esa misma tarde cuando noté que Federico tenía un hundimiento bastante pronunciado en su pecho. Lo descubrí porque él no quiso refrescarse conmigo en el mar, entonces me esperó en la orilla, con las manos sobre la nuca y los pies enterrados en la arena. Cuando salí del agua y caminé hacia él advertí que una mancha extraña se extendía entre sus pectorales, a medida que me fui acercando, confirmé que la mancha se trataba de una cavidad profunda que deformaba el centro de su pecho.
Nos sentamos a descansar en una roca, él comenzó a hablar de cosas que no pude escuchar, me resultaba muy difícil prestarle atención, estaba hipnotizada con ese hueco que me generaba atracción y rechazo al mismo tiempo. Mientras Federico hablaba de sus futuros estudios yo pensaba en cómo se habría formado ese agujero, si habría sido congénito o producto de un fuerte golpe, también pensaba si le dolería y en cómo se sentiría al tacto.
-¿Me estás escuchando?
-Sí, sí, es que tengo calor y quisiera que me acompañaras al mar.
Nos zambullimos juntos por primera vez pero a los pocos minutos Federico salió aterido y con las pestañas llenas de sal. Camino a nuestras carpas me invitó a cenar.
Era nuestra primera cita lejos de la órbita controladora de nuestros padres. Otra vez Federico empezó a hablar de sus amigos, de su equipo de fútbol y de su familia, hasta que no soporté la comezón de una intriga corrosiva y le pregunté acerca de lo inefable, de lo que todos conocíamos pero que estúpidamente negábamos.
-¿Qué te pasó en el pecho?
En menos de un segundo vi cómo su cara se transfiguraba. El estruendo que hicieron los cubiertos al chocar con el plato me asustó. Sé que me explicó entre dientes lo que le había sucedido pero para ese entonces yo ya estaba tan aterrada que no pude entender nada. Lo único que recuerdo es que a los pocos minutos estábamos fuera del restaurante.
-Perdoname, pero no puedo acompañarte-, me dijo con la voz quebrada.
Volví al hotel con una angustia opresiva que no me dejó dormir, pasé la noche en vela planeando la forma de reparar mi grave error.
Al día siguiente Federico no fue a la playa, su madre nos explicó que probablemente habría comido algo en mal estado.
Nunca más volví a verlo. En realidad nunca más volví a ver sus ojos porque durante el resto de la semana que nos quedaba de vacaciones se las ingenió para evitar mi mirada y unas torpes palabras que apenas pude balbucear.
Poco a poco sus padres también dejaron de hablar con los míos.

lunes, 20 de octubre de 2008

Contradicciones Odiosas

* Soy tan exigente conmigo misma que no me alcanza con que las cosas me salgan bien.

* Últimamente estoy tan cansada que ni fuerzas tengo para ir a la farmacia a comprar las vitaminas que me recetaron la semana pasada.

*Te extraño tanto, mi amor, que moriría por verte.

*He cambiando mucho a lo largo de mi vida, cada vez me fui pareciendo más a mí misma.

*Encontré tu foto cuando ya te había olvidado y tuve que olvidarte otra vez.

*Pienso tanto que ya se me hizo deporte.

*La había imaginado tan así como era que cuando finalmente la vi me asusté y salí corriendo.

*Carlos y Gabriel serán siempre mis grandes amores. A Gabriel lo conocí cuando lloraba por Carlos. Cuando dejé de llorar por Carlos, Gabriel me abandonó ¿Adivinen quién apareció cuando lloraba por Gabriel?

*Lo peor de mí es que cuando mi cerebro dice NO, mi corazón dice SÍ y viceversa....(lo bueno es que mi corazón tiene más carácter que mi cerebro).

*Hace un tiempo me engañaba a mí misma, ¡¿pueden creerlo?!

*Me di cuenta de que si esperaba a que vinieras, no ibas a venir en cada uno de los segundos en los que esperara a que vinieras. Por eso dejé de esperarte. Aún así tampoco viniste.

*Lo más lindo que ella tiene es que cree que no me doy cuenta de nada.

lunes, 6 de octubre de 2008

Señora Q

El otro día fui al supermercado y mientras esperaba en la fila para pagar, una chica de alrededor de 15 años me dijo:
-Señora, se le cayeron las galletitas.
Sentí que una lanza me perforaba los pulmones, el esternón y que se asomaba a través de mi estómago.
Me di vuelta echando fuego por los ojos, espuma por la boca y le contesté a la chiquita:
-Escuchame, ¡¿a vos te gustaría que te dijera: ´Nena, se te cayeron las galletitas?!´
Y volví a darle la espalda victoriosa.
Escuché unas risitas nasales típicas de mocositas insolentes y al rato otra voz púber que dijo:
-Disculpe.....................Señora.
Las risitas continuaron hasta el día de hoy.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

La clase de Matemática

El humo de un cigarro apretado entre dos dedos
me señaló el cristal roto de una ventana sucia.
A través de la hendija astillada descubrí una cúpula verde envuelta en palomas que picoteaban pelotitas de
pan. Unas manos viejas y temblorosas las esparcían desde un balcón francés que sólo tenía dos plantas; una tupida y otra extraña.
De la extraña pendían frutos pequeños que el viento balanceaba junto con las pelotitas que las palomas perdieron en un pestañeo.
Pronto las aves echaron a volar y el sonido de mi propio nombre, golpeado por una voz ronca de tabaco y tos, me llevó de regreso a través de la hendija, la ventana y el humo…

-¿Irazábal, podría repetir lo que acabo de decir?
-Disculpe, profesor, no escuché.

jueves, 20 de septiembre de 2007

La cinta, Gonzalito!

"Nombre filósofos griegos comenzando con la letra a como por ejemplo Aristóteles"

martes, 10 de julio de 2007

Ambidiestra

Es necesario que sepas lo siguiente:
Soy diestra para escribir, es decir; escribo con la mano derecha.
Sin embargo, tomo el tubo del teléfono con la izquierda y lo apoyo sobre mi oído izquierdo. Podría decirse que soy zurda para hablar por teléfono.
Reparto los naipes con la mano derecha, pero impulso el taco de pool con la izquierda. Soy ambidiestra para jugar.
Cuando barro pongo la mano izquierda en la parte superior de la escoba, aunque paso el trapo con la mano derecha y revuelvo cualquier líquido con la izquierda. Soy ambidiestra para los quehaceres domésticos.
Puedo maquillarme el ojo derecho con la mano derecha y el ojo izquierdo con la izquierda. Soy ambidiestra para acicalarme.
Me gusta doblegarte, tanto como volverme tuya cuando lo prefieras. Soy ambidiestra para el amor.
Y si tuviera que pegarte un tiro con una escopeta, apretaría el gatillo con la mano izquierda, pero mediría la puntería con el ojo derecho.
Así voy por la vida; medio cuerda, medio loca.

jueves, 14 de junio de 2007

Acalexia Dislémica

Hoy comienzo la facultad. Qué lindo sería que me tocara una profe didáctica, ingeniosa, divertida, justa, atractiva, sensual, misteriosa, exigente.
Qué lindo sería que me tocara atractiva una profe divertida; sería una que justa tocara me lindo, sensual. Que me que me misteriosa hoy una profe didáctica ¡Qué comienzo exigente! Una, una, la que sería que hoy me tocara, la facultad comienzo. Hoy.

lunes, 12 de marzo de 2007

( )__" " .

-Entre paréntesis quiero subrayar que Carlos fue novio de Laura, y cuando digo novio lo digo entre comillas porque ya sabemos cómo es Laura, así que no lo voy a volver a llamar y punto

lunes, 26 de febrero de 2007

Verano del 83

-¿Querés ser mi amiga?
-La amistad es algo que surge espontáneamente, no debe forzarse.

martes, 20 de febrero de 2007

Declaraciones - Real Academia Española

La Real Academia Española se fundó en 1713 por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena.
Durante el acto de inauguración, la prensa oficial le solicitó al marqués que explicara por qué se había decidido representar la finalidad de la nueva institución bajo el emblema:

“Limpia, fija y da esplendor”.
Así respondió el Marqués:
“Sucede que un error de ortografía es como asistir a una reunión con una mancha de tuco en la camisa o con un pedazo de lechuga atascado en los dientes”.

lunes, 12 de febrero de 2007

La Columna de R.II: Watch out Tweety!


Sola

Me gusta apoyar el pico de esta botella de vino sobre el borde de esta copa de cristal
y observar cómo esa impúdica gota resbala sobre las caras externas del cristal.
Me gusta mojar mi dedo y recorrer el camino morado que la gota trazó.
Me gusta abrir toda mi boca por una sola gota e imaginar, al menos por un ratito, que en mí se encarna una sensualidad tan especial, tan poderosa que hasta podría torcer una flor con un mínimo gesto.
Pero ya es medianoche; la hora en la que el carruaje se convierte en calabaza y mis metáforas se rinden ante todas las realidades posibles.
Ya es medianoche y creo, quizás inocentemente, que esta debe ser la hora en la que los amantes hacen el amor, mientras yo escribo esta enorme estupidez.

Beso

Mi primer beso duró lo que tarda un ascensor en bajar nueve pisos. Y no escuché música de violines ni el graznar de las gaviotas ni la fuerza de las olas al romper en la orilla. Más bien tuvo gusto a frutillas y una prolongada sensación de que el ascensor no se detendría jamás.

lunes, 13 de noviembre de 2006

Eva

Si en el mundo no hubiera más que naturaleza
y retazos de hierba cubrieran mi cuerpo...
Y si, aburrida, sacudiera un árbol y sobre mis pálidos pies
cayera, roja y pulposa, una manzana...
Con deliciosa rebeldía y salvaje fruición, la mordería.

viernes, 3 de noviembre de 2006

Stormy Weather

Dripping leaves sing: Feel me, Feel me
(little trees lean deeply)
Breathe this freezing wind, isn’t whistling? Miss me, Miss me
(dreams will sink in tingling streams)
Swim in this chilled sea, isn’t it weeping? Drink me, Drink me
(busy streets scream fiercely)
Heal this grieving skin, isn’t it bleeding? Kiss me, Kiss me
(in this city, mean spirits win)
Believe in this simple lyric, isn’t is speaking? Read me, Read me
Missing thee is killing me,
isn’t it silly?

jueves, 21 de septiembre de 2006

Overwork Saturation

- Dear readers, friends and Blogmates…
- Queridos lectores, amigos y compañeros de Blog…
- I´m happy to tell you…
- Estoy feliz de contarles…
- That I`ve got a new job...
- Que tengo trabajo nuevo…
- I edit subtitles for films.
- Edito subtítulos para películas.
The End
Fin

lunes, 18 de septiembre de 2006

No es tan simple

Algunas personas se resisten a revelar aquellos pequeños secretos que marcan las grandes diferencias. Algunos lo hacen para mantener el monopolio del saber, otros porque no son didácticos, hay quienes les da pereza explayarse sobre un tema y otros simplemente están distraídos.“¿Cuidar una planta?: le echás agua y ya”, “¿El mate?: calentás agua, ponés la yerba y listo”, “¿Un pollo?: prendés el horno, ponés el pollo en una fuente y esperás 40 minutos”.Eso sí, cuando ocurren las desgracias — ese preciso momento en el que las cosas cambian de estado para siempre, es decir: de vivo a muerto, de crudo a quemado, de entero a mutilado, etc. — en ese mismísimo instante, comienzan a brotar aquellos pequeños secretos que marcan las grandes diferencias. La mayoría de las veces disfrazados de “obviedad” que no sólo revelan la verdad de las cosas sino que además ponen en evidencia nuestra ignorancia asesina.“Era una planta de interior”, “Era con horno moderado, sino el pollo se quema por fuera y queda crudo por dentro”, “El agua estaba muy caliente y la yerba se quemó”, “Tenés que enmantecar la fuente, sino el pollo se pega”, “Acá hay demasiado sol, demasiado viento”.Hoy me regalaron la planta que se ve en pantalla (Begonia) y estoy aterrada, tengo miedo de que muera. Si alguien sabe cómo cuidar Begonias agradeceré el consejo, yo por las dudas, decidí eternizarla en una foto.

Venganza (¡Las moralejas deberían ir al comienzo de los textos!): Una amiga me preguntó cómo se hace un Blog y le dije; “Es simple, entrás en la página principal y solita te va guiando”.

viernes, 18 de noviembre de 2005

Los buenos

Una de las cosas que más me molesta de ser buena es que la gente termina creyendo que soy boluda. Porque la bondad, amigos, está devaluada en este mundo cruel y mezquino. Pero déjenme decirles que no es lo mismo ser buena que boluda. Porque la boluda la pasa bomba. La boluda es una persona esencialmente feliz que va por la vida haciendo mierda todo sin darse cuenta de nada. Y vos decís: "¿Yo no sé si esta mina es boluda o es una tremenda hija de puta?". Porque claro, ése es el quid de la cuestión: la boluda se parece más a una hija de re mil putas que a una persona buena. Lo que pasa es que los buenos generalmente tenemos cara de boludos, pero es la cara nada más, no somos boludos.

martes, 25 de octubre de 2005

Mi nombre

Mi verdadero nombre es horrible. Mis padres lo eligieron porque tuve la desventura de nacer el mismo día en el que había nacido mi abuela, así que parece que el homenaje era inevitable. Durante un tiempo fantasée con la idea de ser la reencarnación de ella. Mi madre quiso que hiciera terapia pero por suerte a mi padre le pareció que el psicoanálisis podía ser perjudicial para una nena de 7 años. "Ya encontrará su identidad", decía.
Mi adolescencia fue un calvario. No se puede ir a bailar cuando uno tiene un nombre horrible. Imagínenme en un boliche intentando que un muchachito medio borracho entendiera un nombre tan extraño y anacrónico. Generalmente la secuencia era la siguiente: después de 3 o 4 gritos el chico lograba comprender mi nombre, instantáneamente se sorprendía, luego se reía y al cabo de un rato terminaba olvidándolo y me preguntaba una de las preguntas que más odié en mi vida: "¿Cómo me dijiste que te llamabas?".
No se podía ir a bailar con ese nombre. Por más sexy que me vistiera, en el momento de revelar mi identidad, automáticamente me sentía gorda, vieja y malhumorada.
Por suerte hace 15 años una gran amiga de la familia logró que mi apodo de entrecasa "Cuni", trascendiera las barreras de la intimidad de mi hogar paterno. Siempre le estaré agradecida.
Desde ese entonces siempre fui Cuni. Creo que mucha gente que conozco no debe saber cuál es mi verdadero nombre, tal vez sea por eso que sólo tenga 48 amigos en Facebook.
Ahora cuando voy a bailar y me preguntan por mi nombre digo "Cuni" y a la mierda...después se verá....
Pero en realidad me llamo María Celia. Sí, Celia. Como Celia Cruz, como Celia Alcántara, como mi abuela...